En esta web se difunde la inversión en bolsa, en concreto una estrategia de largo plazo basada en comprar y mantener acciones de empresas de calidad que repartan dividendos. Esta forma de invertir puede llevarla a cabo prácticamente el 100% de las personas y se complementa perfectamente con otros estilos de inversión y actividades económicas.

La gran ventaja de la bolsa sobre otras inversiones es que cualquiera puede empezar a invertir desde pequeñas cantidades de dinero mientras va ganando experiencia, la cual le resultará muy útil para gestionar sumas más importantes a medida que avanza.

Esta es la manera que me ha funcionado y que, repito, tiene las mayores probabilidades de funcionarle bien a todo el mundo, lo cual no significa que invertir en bolsa a largo plazo sea una estrategia exenta de riesgo. Toda decisión respecto a tu dinero implica afrontar unos peligros, cada persona debe estudiar detenidamente la estrategia más acorde a su horizonte temporal, tolerancia al riesgo, circunstancias personales y edad.

Dicho lo anterior, uno de los mayores peligros que corres es no aprender a gestionar tu propio dinero y a invertirlo, todo o una parte, según tu propio criterio. Dejar el dinero en depósitos o incluso guardado en una caja fuerte tiene grandes desventajas que con el paso de los años se harán patentes.

La predisposición al ahorro depende de la imagen mental que se tenga del dinero y la riqueza, y esta depende a su vez de la cultura económica que se ha transmitido en el núcleo familiar desde edades tempranas. En la relación con el dinero es muy importante la capacidad de posponer la gratificación inmediata frente a la predilección por el consumo presente. Esta cualidad te permite ahorrar y acumular el excedente de lo que ganas, para invertir después ese ahorro en activos que generen riqueza. Una de los factores que influyen en el éxito, no solo económico sino personal y profesional, es esa capacidad de posponer una gratificación en el presente para obtener un bien mayor en el futuro manteniendo un equilibrio sano entre consumo y gasto.

Controlar los hábitos de consumo
Relacionado con el punto anterior, una de las mejores armas al servicio de una persona ahorradora es su fuerza de voluntad para controlar impulsos consumistas. El juicio para distinguir y priorizar los gastos necesarios de los superfluos evita que desperdicies tu dinero y por tanto el tiempo que has dedicado a ganarlo.

Deja de hacer números para llegar a final de mes, que cada día del calendario sea un nuevo principio.

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